Centro Martin Luther King

El Planeta de las Zanahorias, un libro para salvar el mundo

Hay cuentos felices. El Planeta de las Zanahorias (Editorial Caminos, 2015) se inscribe en esos textos en los que se privilegia la capacidad de soñar, de reír, de encontrar soluciones. Su autor Julio César Sánchez creó a Noel, un niño que pretende salvar el mundo. Una hoja de mango, que cae en sus manos, será llenada por las cosas que el pequeño cree imprescindibles para mejorar los días. Sus amigos y amigas también participarán en esta aventura. No solo a partir de la historia narrada. En las páginas finales, lectoras y lectores también podrán dejar sus apuntes sobre lo que incluirían en el viaje al Planeta de las Zanahorias.

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“Este es un libro que me ha permitido ver cómo se crean los lazos entre los niños y las niñas y esta historia”, dice el escritor a Caminos. “En tiempos de virtualidad, de conexiones digitales, es importante encontrarse con los más pequeños, porque también lo necesitan. Uno descubre en estos intercambios, incluso, cuándo están falta de afecto, y cómo reflexionan a su forma sobre esto cuando expresan, por ejemplo, aquello que se llevarían a su planeta.”

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Durante los primeros días de julio, Sánchez tuvo la oportunidad de leer a niños y niñas pasajes de su texto. El autor, además ensayista y poeta, se trasladó desde la Isla de la Juventud, donde reside,hacia diferentes experiencias de la Red de Educadores y Educadoras Populares y de la Red ecuménica Fe por Cuba.

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Visitó el barrio Pogolotti, en Marianao, donde contó a los y las menores las historias de Noel durante una actividad convocada por el proyecto Sonrisa de esperanza- colaboración del Taller Integral del Barrio de la zona y la Iglesia Bautista Ebenezer-, y el Centro Memorial Martin Luther King, Jr. También estuvo en la Iglesia Los Palos, en Mayabeque. Allí lo esperaban. Una breve representación con títeres basada en su libro, permitió a quienes participaron acercarse más al mundo que el autor narra y, de alguna manera, cumplir con su deseo de hacer volar la imaginación a través de esas páginas. En el taller de Alamar (Micro 10), más de 50 niños y niñas y adolescentes, recibieron a Noel. Su creador devino un actor, un orador, un atrayente contador de historias.

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Allí los muchachos y muchachas comentaron también lo que llevarían al Planeta de las Zanahorias: “mi bicicleta”; “mi almohada y mi cama, por si acaso”; “el abrazo de mamá”; “la esperanza”. Julio César dijo a los pequeños: “Con este libro lo que les pido es que no dejen de soñar, que no pierdan la capacidad de asombro como les pasa a algunos adultos que crecen y se olvidan del niño que llevan dentro”.

En siete capítulos está estructurado este cuento que también pudiera denominarse noveleta para niños y niñas. Una hoja de mango; ¡Sol, entra en la barca de Noé!; Malo de magia; Los mejores mensajeros; Una piedra en el camino; La visita de los duendes; La hora de partir, son los títulos de esos acápites, a los que se adhiere En el lomo de una hoja. Piensa, juega y aprende, que tiene un carácter más participativo.

El diseño y las ilustraciones de Mary Daxi Rodríguez y Eduardo Solano son un puente más a la historia. Según el autor libros como El Principito y la literatura infantil de José Martí han sido influencias para la aparición de este escrito, que se edita por segunda vez en el país –la primera fue por ediciones El Abra, 2012.

Sin dudas, es un libro esperanzador. La imaginación se pone en función de un mundo mejor y de la convocatoria para que otros y otras, más allá de San Antonio de los Almácigos, donde ocurre la historia, se unan en ese sueño.

Última modificación: 6 de julio de 2016 a las 15:18
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