Centro Martin Luther King

Formación política para mejor nuestra práctica

Adiel García, es un joven miembro de la Red de Educadoras y Educadores Populares Libélulas de Matanzas que participó del 25 de enero al 10 de febrero del 2019 en el 7mo Curso de Teoría Política de la Escuela de Formación Política José Carlos Mariátegui en Argentina. A su regreso, nos cuentas sobre esta experiencia.

Cuéntanos de la escuela, ¿qué hiciste allí?

Conformamos un grupo con casi 50 compañeros que se llamó Revolución Bolivariana asumiendo la solidaridad y el internacionalismo como identidad.

Había compañeros de Argentina, Estados Unidos, Chile, Ecuador, Cuba y Brasil y de organizaciones como Patria Grande, Movimiento de Trabajadores Excluidos, Vientos de Libertad, Mala Junta, Vamos, Unión de Vecinos, Movimiento de Trabajadores Sin Tierra, Nuevo Encuentro, Pampillón y, por supuesto, la Red de Educadoras y Educadores Populares.

A lo largo de las dos semanas en la escuela contamos con distintas clases y diferentes profesores/as donde la metodología fue un desafío constante para a buscar formas de enseñanza y aprendizaje que superen y no reproduzcan la academia tradicional.

El estudio se alternó con el trabajo militante y voluntario para de ese modo limpiar lo locales que se usaban, cocinar, fregar y servir las mesas en momentos de desayuno, meriendas, almuerzo y comida la formación es parte fundamental para mejorar nuestra práctica.

¿Cuáles fueron los contenidos más relevantes?

El proceso de formación transitó por temáticas como historia de los pueblos originarios y de las Revoluciones Latinoamericanas. Prestó atención a la idea de la Revolución como proceso de transformaciones estructurales radicales y particularizó en las experiencias concretas de la Revolución Zapatista en México, la chilena, la Sandinista, la cubana y la bolivariana en Venezuela.

Sirvió de espacio también para conectar con el pensamiento marxista, la teoría del valor de Karl Marx y las actuales configuraciones del capital y los desafíos que se presentan para los movimientos populares.

Otro momento de estudio estuvo dedicado al feminismo popular, lo cual se acompañó de la experiencia argentina del último año con la campaña por el aborto gratuito, seguro y legal. Con lo cual se identifica al patriarcado como la estructura matriz de todas las dominaciones y la necesidad que la lucha por el socialismo como proyecto emancipador sea feminista, anticapitalista y antipatriarcal.

En la escuela se pudo ahondar en el pensamiento de Antonio Gramsci, en especial cuestiones como hegemonía y consenso, guerra de posiciones y de maniobra, la necesidad de plantear un proyecto contra hegemónico al de la cultura dominante a partir de disputar el sentido común de las personas con lo mejor de la cultura popular.

Se dedicó un tiempo a la geopolítica, donde pudimos analizar los tipos de guerras y sus fases, el proyecto colonizador de los Estados Unidos que se hace visible con la doctrina Monroe contraponiéndose a un proyecto libertario de Patria Grande.
Por último, se discutió acerca del autocuidado militante, el cuerpo como territorio en disputa, y sobre el que se ejerce dominación y violencia desde distintos planos.

¿Cómo valoras está experiencia?

La estadía fue muy provechosa. Además de ser un tiempo de reflexión teórica e integración regional, la práctica militante de distintas organizaciones de izquierda en América y sus experiencias movilizativas —destacando las organizaciones feministas en Argentina— me permite traer nuevos aprendizajes al suelo patrio.

Última modificación: 26 de febrero de 2019 a las 16:23
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